yucatan

Una de las regiones de México que más ha capturado al turismo nacional en el mundo, es la Península de Yucatán. La perfecta combinación entre su riqueza natural y cultural la han convertido en un sitio de infinitas posibilidades para todos los viajeros y turistas. Así que con el paso del tiempo, se ha ido constituyendo en una región con la más moderna y desarrollada infraestructura turística del país.
La cultura maya, como en otros estados de la República Mexicana, también se asentó en la Península de Yucatán, lo que, en combinación con la época de la Colonia, ha generado una interesante mezcla de influencias culturales en cada una de las ciudades y poblados del estado. Un ejemplo claro de este proceso cultural es Mérida, capital del estado, que fue fundada en 1542 por Francisco Montejo, sobre la que era una ciudad maya llamada Ichcaanzihó. Así, bajo esta dinámica, esta particular aculturación fue construyendo un nuevo y generoso paisaje cultural mexicano.


Yucatán, sin embargo, se ha hecho famosa por sus atractivos naturales y arqueológicos como Uxmal, Chichén Itzá, Sayil, Labná o Dzibilchaltún. Y por sus generosas formaciones naturales, con el sinnúmero de grutas y cenotes que la conforman, así como por los magníficos paisajes poblacionales que implantaron las antiguas haciendas -fundamentalmente henequeneras- del estado.
Las Haciendas
Las haciendas, construcciones y organizaciones económicas y sociales, desarrolladas en los campos mexicanos bajo la iniciativa española durante el siglo XVII, inicialmente se dedicaron a la ganadería y al cultivo del maíz, para luego pasar a la producción del azúcar y desde mediados del siglo XIX, al cultivo del henequén.


La fibra de la planta del henequén, el "sisal", fue la producción más exitosa y abundante de la región, era exportada y constituyó durante muchas décadas, la columna vertebral de la economía yucateca. Alrededor de esta producción se generaron muchos de los excesos de explotación humana en el país, que la historia registra con precisión.
Hoy, bajo iniciativas gubernamentales en concordancia con la iniciativa privada, muchas de estas haciendas que se encontraban en el abandono, fueron compradas y remodeladas para transformarlas en paradores turísticos, manteniendo al mismo tiempo, los testimonios arquitectónicos de otras épocas de la historia nacional. Son más de 400 heredades y con el trabajo de especialistas, los viejos muros, arcos, pórticos y capillas, han recobrado el aspecto que solían tener en su tiempo original.
En los alrededores de Mérida pueden visitarse las haciendas de Teya, Dzoyolá o de San Antonio Cucul, siendo las más populares, aunque un poco más lejanas a la capital están las haciendas de Temozón, Katanchel, Santa Rosa, San José Cholul, Kancabchén y Yaxcopoil.











